Lo reconozco, compré este juego simplemente por su estilo gráfico. No lo conocía en su momento y, por tanto, no sabía a qué tipo de desafío iba a enfrentarme.

Pantalla de inicio de OwlBoy
Pantalla de inicio de OwlBoy

Y no me arrepiento

Owlboy es un juego de plataformas en el que nos ponemos en la piel de Otus, un aprendiz de búho incapaz de hablar que se verá envuelto en una serie de desdichas que supondrán, tanto para él como sus carismáticos compañeros, en una intensa aunque corta aventura.

Y es que a pesar de que el refrán dice "lo bueno si breve, dos veces bueno", este no es el caso. Conseguí completar el juego en 5 horas y, sinceramente, no creo que le hagan justicia. El cariño de los escenarios, sus personajes, la tranquilidad que transmite su apartado sonoro, así como la trama de su historia tendrían que haber sido suficiente para haber extendido mucho más la duración. Supongo que todo esto tuvo que ver con el aparatoso desarrollo del juego, que se remonta a 2007.

Otus, el personaje principal

Al igual que ocurre con otros títulos del estilo metroidvania, podremos volver repetidamente los escenarios que hayamos visitado para conseguir nuevos objetos y descubrir secretos. Uno de los fuertes del juego es la posibilidad que tenemos de volar con Otus y de transportar a nuestros compañeros, utilizando cada uno de ellos como arma principal. Además, las armas que portan cada uno de ellos pueden ser mejoradas.

En resumen, si llegase el día que se anunciase una secuela de Owlboy, no me lo pensaría dos veces para hacerme con ella.